Recordatorio
Avisa, no conversa. Secuencia por días de mora, por escrito y por correo, con el dato exacto de cada factura. Sirve cuando tu cartera está sana y el problema es solo que nadie avisa a tiempo.
Tu cobrador llama a los que deben más. Los de 300, los de 800, los que sumados son la mitad de tu cartera, esperan a que alguien se acuerde. Cada mes que pasa, cobrarlos cuesta más.
Agente: «Buenos días, Sr. Jiménez. Le escribo de Distribuidora X por la factura 4471, vencida el 3 de agosto. ¿Le ayudo a coordinar el pago esta semana?»
Cliente: «yo ya pagué esa»
Agente: «Puede ser que el pago no se haya aplicado todavía. ¿Me comparte el comprobante y lo paso al área de pagos hoy mismo? Mientras tanto dejo la gestión detenida.»
El caso quedó abierto para contabilidad, con el comprobante adjunto. Nadie de tu equipo intervino.
La diferencia entre un mensaje automático y un cobrador está en lo que pasa después de que el cliente responde. Esto es lo que hace cuando responde.
Un recordatorio por escrito y una llamada telefónica no cuestan lo mismo ni sirven para lo mismo. Elige por la mora que tengas, no por el presupuesto.
Avisa, no conversa. Secuencia por días de mora, por escrito y por correo, con el dato exacto de cada factura. Sirve cuando tu cartera está sana y el problema es solo que nadie avisa a tiempo.
Cobra y resuelve. Todo lo anterior más: negocia fechas, manda estados de cuenta y copias de factura, pide comprobantes y escala a contabilidad. Es el nivel que reemplaza el trabajo diario de seguimiento.
Además, llama. Todo lo anterior más llamadas telefónicas del agente para mora avanzada o montos altos, donde el mensaje escrito ya dejó de funcionar. Incluye bolsa de minutos.
La mayoría arranca en Conversación y sube a Voz solo para el tramo de más de 60 días. Se puede cambiar de nivel cuando quieras.
Ninguna de estas cosas aparece como pérdida en tu contabilidad. Todas te están costando dinero ahora mismo.
El cobrador arranca el día por el cliente que debe doce mil. Los de cuatrocientos quedan para «cuando haya chance». Ese chance no llega, y en tres meses son incobrables.
«Me dijo que pagaba el viernes.» ¿Cuál viernes, quién lo anotó, se le dio seguimiento? Si el cobrador renuncia, esa información se va con él.
El lunes no puedes decir con certeza cuánto vas a recaudar esta semana. Sin eso no sabes si puedes pagar a proveedores o si tienes que pedir financiamiento.
El problema no es tu cobrador. Es que una persona no alcanza a trabajar 300 cuentas todos los días, y nunca va a alcanzar.
Esto es lo primero que preguntan, y con razón: en cobranza, entregar la cartera a un tercero tiene consecuencias que no se ven hasta que es tarde.
No le entregas tu cartera a nadie. El agente trabaja dentro de tu operación, con tus datos y desde el número de tu empresa. Tu cliente sigue siendo tuyo y la relación también.
No manda el mismo texto a 300 personas. Lee el saldo real de cada cuenta antes de escribir, y lo que dice depende de lo que ese cliente debe y de lo que respondió la última vez.
El tono lo defines tú, distinto por segmento: no se le habla igual a un cliente de quince años que a uno nuevo. Los casos delicados nunca los toca solo.
Lo difícil no es mandar mensajes. Es que no le cobre a alguien que ya pagó ni queme tu relación comercial.
El saldo vivo, las condiciones de crédito de cada cliente y el histórico de pago. Sin esto, el agente le escribe a alguien que pagó ayer y pierdes credibilidad con tu propio cliente.
Dejamos operativo el número de tu empresa y aprobados los mensajes que se envían. Queda a nombre tuyo: si algún día te vas, el número y la conversación se quedan contigo.
Quién recibe un recordatorio suave y quién uno firme. Hasta qué monto puede acordar una prórroga solo. Qué nunca decide. Todo queda registrado y es exportable.
Elige el nivel y mueve el número de cuentas vencidas. Te damos el orden de magnitud de una vez, para que sepas si esto entra en tu presupuesto antes de sentarte con nosotros.
Nivel de servicio
Incluye
Un cobrador a tiempo completo en Panamá cuesta cerca de $1.100 al mes con prestaciones, y alcanza a trabajar una fracción de esa cartera.
Es un orden de magnitud, no una cotización. El número final depende de cómo esté tu cartera, cuántos tramos de mora manejas y qué tan ordenados están tus saldos — eso sale del diagnóstico.
El consumo de mensajería y de llamadas se paga directo al proveedor con tu propio método de pago, a precio de proveedor y sin margen nuestro. Para carteras con mora concentrada existe un esquema alterno de base baja más honorario por desempeño: se evalúa en el diagnóstico.
Rangos para dimensionar, no una promesa. En el diagnóstico los calculamos con tu reporte de cartera real.
Sobre la cartera vencida que hoy nadie alcanza a trabajar. En 150.000 vencidos son entre 4.500 y 12.000 dólares que entran en vez de seguir esperando.
Contactar el día uno en vez del día treinta acorta el ciclo. Cada día menos es efectivo que entra antes y financiamiento que no tienes que pedir.
Contactar 300 cuentas, anotar respuestas y dar seguimiento toma unas dos horas diarias. Ese tiempo vuelve a tu equipo para los casos que sí requieren criterio.
Es el servicio del catálogo cuyo retorno se mide más fácil: comparas la recuperación del mes anterior contra el primer mes con el agente. Si tu cartera está sana y al día, te lo decimos y no te lo vendemos.
Desde un número de tu empresa, a nombre tuyo, no de Valtriom ni compartido con otros. Tu cliente ve tu marca. Y si algún día decides no seguir, el número y todo el historial de conversaciones se quedan contigo.
Si tu problema es que nadie avisa a tiempo, Recordatorio alcanza. Si tus clientes responden y alguien tiene que atenderlos —negociar fechas, mandar estados de cuenta, verificar pagos—, ese trabajo diario es el que reemplaza Conversación. Voz se agrega solo cuando el escrito ya dejó de funcionar, típicamente arriba de 60 días. En el diagnóstico lo vemos con tu cartera real.
Le pide el comprobante, detiene la gestión de esa cuenta y abre el caso para tu área de pagos con el archivo adjunto. No sigue insistiendo mientras se verifica. Es el escenario que más daño hace cuando se maneja mal.
En la práctica molesta menos que una llamada a destiempo: escribe en horario laboral, con el dato exacto de la factura y con el tono que tú definiste. Consulta el saldo vivo antes de cada contacto, así que no le escribe a quien pagó anoche. Y deja de insistir en cuanto hay un compromiso de fecha.
El precio de la calculadora es tarifa fija: recuperes mucho o poco, pagas lo mismo. Para carteras con mora muy concentrada existe un esquema alterno de base baja más honorario por desempeño, medido solo sobre mora de más de 60 días y contra una línea base acordada por escrito antes de arrancar. Se evalúa en el diagnóstico; no es el camino por defecto.
Son dos cosas distintas. El pago inicial es dejarlo funcionando con tu cartera, tu canal, tus secuencias y tu tono: se hace una vez. La mensualidad es tenerlo cobrando todos los días y ajustándose cuando cambian tus condiciones. Igual que contratar a alguien: primero la capacitación, después el sueldo.
No, le quita de encima las 300 cuentas que hoy no alcanza a tocar. Tu cobrador se queda con lo que necesita criterio: el cliente grande, el caso delicado, la negociación difícil. Ahí es donde una persona rinde y el agente no.
Es lo primero que revisamos. Si los saldos no están al día, el agente le cobraría a quien no debe, y eso cuesta más caro que no cobrar. Si ese es el caso te lo decimos antes de venderte nada, y ordenar la cartera es un trabajo aparte que se cotiza por separado.
Revisamos tu reporte de cartera, vemos cuánto hay vencido y en qué tramos, y calculamos el retorno con tus números — aunque la respuesta sea que tu cartera está sana y no lo necesitas.
Revisamos tu reporte de cartera, elegimos el nivel que te sirve y ajustamos el número a tu caso. Puesta en marcha en 15 días hábiles.
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