Cuatrocientas facturas, una por una
Cada una son entre 3 y 8 minutos entre abrir, leer, teclear y archivar. Son 30 horas al mes de una persona cara, haciendo el trabajo más mecánico que existe en la empresa.
Llegan por correo, por WhatsApp y en papel. Alguien las abre una por una, lee el RUC, la fecha, el monto y el ITBMS, y los teclea en el sistema. Esto las lee y las teclea por ella, en segundos.
Foto de WhatsApp, tomada torcida, con el sello encima del monto.
RUC 155712345-2-2021 · Proveedor Suministros del Istmo, S.A.
Factura 00048812 · Fecha 14/08/2026
Subtotal $1,842.00 · ITBMS 7% $128.94 · Total $1,970.94
14 líneas de detalle leídas. Una marcada para revisión: el sello tapaba una cantidad.
No por falta de criterio ni por complejidad fiscal. Por digitación pura.
Cada una son entre 3 y 8 minutos entre abrir, leer, teclear y archivar. Son 30 horas al mes de una persona cara, haciendo el trabajo más mecánico que existe en la empresa.
El error de tecleo no se ve el día que pasa. Se ve en la conciliación, tres semanas después, cuando hay que devolverse a buscar cuál de las cuatrocientas fue.
Y cuando la DGI o el auditor pide el respaldo de un asiento, empieza la búsqueda: quién lo recibió, en qué correo estaba, si alguien lo guardó. A veces aparece. A veces no.
Y el costo que nadie suma: mientras se teclea, no se analiza. El contador que debería estar revisando márgenes está copiando montos de un PDF.
Le llega el documento como llegue — PDF, foto, escaneo —, entiende qué es y saca los datos que importan. No solo el total: el RUC, la fecha, el ITBMS y las líneas de detalle. Y lo deja registrado donde va.
El OCR de toda la vida convierte la imagen en texto y ahí te deja, con un bloque de letras que igual hay que leer. Esto entiende el documento: sabe cuál número es el total y cuál es el ITBMS, aunque cada proveedor los ponga en un lugar distinto.
Los sistemas viejos exigían configurar cada formato de factura, uno por uno. Este no: entiende un formato que nunca vio, que es exactamente lo que pasa cuando entra un proveedor nuevo.
Si el sello tapa un número o la foto salió movida, marca ese campo y lo manda a revisión humana. Un dato inventado en contabilidad es peor que un campo vacío, y lo tratamos así.
Estimaciones para dimensionar, no una promesa. En el diagnóstico las calculamos con tu volumen real.
Lo único que queda es revisar los documentos que el sistema marcó como dudosos. El resto entra solo.
El cierre deja de esperar a que alguien termine de teclear. Cierras cuando terminan las operaciones, no dos semanas después.
Los $1.490 se recuperan con el tiempo liberado del primer trimestre. Y ahí empieza a ser ganancia todos los meses.
Hay algo que no cabe en la tabla: cuando el auditor pide un respaldo, aparece en segundos. Eso solo se aprecia cuando ya pasaste por lo contrario.
Aquí lo difícil no es leer el documento bonito. Es la foto torcida, el sello encima del monto y el proveedor que factura en un formato que inventó él.
Nos das entre 50 y 100 documentos reales, incluidos los peores: fotos movidas, escaneos torcidos, facturas manuscritas. Con los bonitos cualquiera acierta; la calidad se mide con los otros.
Qué tiene que cuadrar para que un documento pase solo: que el ITBMS calce con el subtotal, que el RUC exista, que la factura no esté ya registrada. Aquí decides cuánto riesgo aceptas.
Procesa al mismo tiempo que tu gente, y comparamos resultado contra resultado. Solo cuando la tasa de acierto te convence, se suelta. Ningún asiento contable se apuesta a ciegas.
Eso es todo. No hay opciones que elegir ni letra chica: la puesta en marcha se paga una vez y la mensualidad empieza cuando entra a procesar.
Un solo servicio, dos pagos.
Primer año completo: $2.438 · a partir del segundo: $948 al año
¿Solo necesitas que los documentos se ordenen y archiven solos, sin sacar los datos ni registrarlos? Eso cuesta bastante menos: Clasificación y Archivo Automático, $990 y $59 al mes.
No te vamos a dar un porcentaje inventado antes de ver tus documentos. Lo que sí te garantizamos es el mecanismo: cuando no está seguro, marca el campo y lo manda a revisión en lugar de adivinar. La tasa real la medimos durante el mes en paralelo, con tus papeles, y con esa cifra decides.
Las lee, con menos acierto que las impresas. En la práctica eso significa que caen más seguido en la bandeja de revisión. Si buena parte de lo tuyo es manuscrito, lo vemos en el diagnóstico y ahí te decimos si vale la pena.
Se procesan en servidores del proveedor de IA, fuera del país. No se usan para entrenar modelos de nadie. Si tu empresa tiene una restricción de que los datos no salgan, dínoslo al inicio: hay alternativa autoalojada y cuesta distinto.
Sí. Facturas de proveedor es el caso más común, pero se configura para órdenes de compra, recibos y comprobantes de pago. Cada tipo de documento se define en la implementación.
Porque el trabajo está en entrenar con tus documentos reales y en el mes corriendo en paralelo. Un asistente que contesta mal se corrige; un asiento contable mal registrado se arrastra hasta la declaración. Ese cuidado cuesta, y preferimos cobrarlo a hacerlo mal.
Dos horas. Miramos tu volumen real, la calidad de lo que te llega y cuánto tiempo consume hoy. Si tu volumen es bajo, te lo decimos y no te vendemos nada.
$1.490 hoy y $79 al mes cuando entre en producción. Procesando en 15 días hábiles.
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