Cada quien archiva a su manera
Uno pone la fecha primero, otro el nombre del cliente, otro deja el nombre que trajo el archivo. Ninguno está mal, y por eso mismo nadie encuentra lo del otro.
El contrato está en el correo de alguien, la cotización en un Drive, el plano en un WhatsApp. Esto lee cada documento que llega, entiende qué es y de quién es, y lo archiva donde va. Con el nombre correcto.
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Documento final v3 FINAL definitivo.pdf
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Después: «2026-08-14 · Contrato · Constructora M · Proyecto Costa del Este.pdf», archivado en la carpeta del cliente y enlazado a su ficha.
Se ha vuelto parte del trabajo. Pero es tiempo puro, todos los días, de toda la empresa.
Uno pone la fecha primero, otro el nombre del cliente, otro deja el nombre que trajo el archivo. Ninguno está mal, y por eso mismo nadie encuentra lo del otro.
Nunca llegó a la carpeta compartida. Está en la bandeja de alguien, y si esa persona está de vacaciones o ya no trabaja aquí, ese contrato desapareció.
Alguien manda una cotización con precios del año pasado porque encontró primero ese archivo. El error no se ve hasta que el cliente lo acepta y hay que sostenerlo.
Y hay un momento en que duele de verdad: cuando llega una auditoría, un reclamo legal o un cliente pidiendo el contrato firmado. Ahí se paraliza medio departamento buscando.
Lee lo que llega, entiende qué tipo de documento es y a quién pertenece, le pone un nombre consistente y lo archiva en su lugar. Todos los días, sin que nadie se lo pida.
Tu gente sigue mandando y recibiendo igual que hoy. El archivo pasa por debajo. Lo único que cambia es que ahora las cosas sí están donde deberían.
Este ordena: clasifica, nombra y archiva. El otro registra: saca el RUC, el monto y el ITBMS y crea el asiento en el sistema. Si lo que te duele es contabilidad, quieres el otro y cuesta más. Si lo que te duele es no encontrar nada, es este.
Si un documento no calza en ninguna categoría, lo deja en una bandeja aparte para que alguien lo mire. Preferimos una bandeja corta de pendientes a un archivo mal guardado que nadie va a volver a encontrar.
Estimaciones para dimensionar, no una promesa. En el diagnóstico las calculamos con tu caso.
Repartidas en toda la empresa, en pedazos de diez minutos que nadie contabiliza. Sumadas son media semana de trabajo.
Nadie vuelve a renombrar ni mover archivos. Y más importante: nadie vuelve a olvidarse de hacerlo.
Los $990 se recuperan con el tiempo liberado. Pero el valor real aparece el día que necesitas un documento con urgencia y está ahí.
Somos honestos: este servicio no tiene un ROI espectacular en la hoja de cálculo. Su valor es que deja de perderse información de la empresa. Si buscas retorno medible en dinero, empieza por Extracción de Documentos o el Agente de Cobranza.
Lo difícil no es clasificar. Es acordar la regla de archivo, porque cada departamento cree que la suya es la buena.
Qué categorías existen, cómo se nombra cada documento y en qué estructura vive. Esta reunión es la que de verdad resuelve el problema; el resto es montarlo.
Con ejemplos reales de cada categoría, sacados de lo que ya tienes. Así aprende a distinguir tu contrato de tu cotización, que en tu empresa puede que se parezcan más de lo normal.
Primero clasifica lo que va llegando, para no tocar tu histórico mientras se afina. Cuando ya confías en él, procesamos el archivo viejo. Nunca al revés.
Eso es todo. No hay opciones que elegir ni letra chica: la puesta en marcha se paga una vez y la mensualidad empieza cuando entra a clasificar.
Un solo servicio, dos pagos.
Primer año completo: $1.698 · a partir del segundo: $708 al año
Procesar tu archivo histórico se cotiza aparte, según cuántos documentos sean. Lo decimos ahora y no después de cobrarte.
No, y ese es el punto. Siguen mandando y recibiendo igual que hoy. Si les pidiéramos cambiar de hábito, en dos semanas estarían otra vez guardando donde siempre. Por eso el sistema se adapta a ellos.
Se corrige en un clic y aprende de esa corrección. Y cuando no está seguro, no adivina: lo deja en la bandeja de pendientes. Un documento mal archivado es un documento perdido, así que preferimos que pregunte.
Con los tres. Lo verificamos en el diagnóstico según lo que uses hoy, antes de cobrarte nada.
Este ordena y archiva; el otro saca los datos y los registra en contabilidad. Se pueden tener los dos, pero si solo vas por uno: ¿te duele no encontrar nada? Este. ¿Te duele el cierre contable? El otro.
Se puede procesar, y se cotiza aparte según el volumen. Nuestra recomendación es empezar solo con lo nuevo: así compruebas que clasifica bien antes de dejarlo tocar veinte años de documentos.
Dos horas. Miramos cómo archivan hoy, cuánto tiempo se va buscando y qué categorías necesita tu operación. Si tu volumen no lo justifica, te lo decimos y no te vendemos nada.
$990 hoy y $59 al mes cuando entre en producción. Clasificando en 10 días hábiles.
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