Nadie más sabe hacerlo
Cuando esa persona falta, se improvisa. Y se nota: se asigna mal, se cotiza mal, se decide tarde. La empresa funciona a media máquina hasta que vuelve.
Cada empresa tiene un proceso que es solo suyo: cómo cotiza, cómo asigna, cómo decide. Ese proceso es tu ventaja, y por eso no existe un producto que lo resuelva. Se construye.
Una empresa de servicio técnico asignaba visitas a mano: quién está cerca, quién sabe de ese equipo, quién tiene el repuesto en la camioneta, cuál cliente tiene contrato con tiempo de respuesta.
Eso lo hacía un coordinador con veinte años de oficio. Y cuando faltaba, la operación se caía.
Ningún producto del mercado resuelve eso. Ese criterio había que aprenderlo de él y construirlo.
Y esa persona se va a jubilar, se va a enfermar o se va a ir a la competencia.
Cuando esa persona falta, se improvisa. Y se nota: se asigna mal, se cotiza mal, se decide tarde. La empresa funciona a media máquina hasta que vuelve.
Puedes vender el doble, pero no puedes clonar al que sabe. El crecimiento se topa con una persona, y eso no se arregla contratando más gente junior.
Has evaluado sistemas y ninguno encaja, porque todos asumen que trabajas como la mayoría. Y si trabajaras como la mayoría, no serías mejor que ellos.
Aquí está la trampa: lo que te hace competitivo es exactamente lo que ningún producto estándar te va a resolver.
Estudiamos cómo funciona de verdad, extraemos el criterio de quien lo domina y construimos algo que lo ejecute. Con tus reglas, tu vocabulario y tus excepciones.
Es la más cara y la que más tarda. Por eso, en la primera reunión, lo primero que hacemos es intentar resolverte el problema con algo del catálogo. Si se puede, te ahorras miles de dólares y nos lo dices.
El alcance se cierra por escrito antes de empezar: qué se construye, qué no, en qué plazo y con qué criterio se da por terminado. Lo que se agregue después se cotiza aparte, y lo sabes desde el día uno.
El código y la documentación quedan tuyos. Si un día decides mantenerlo con tu propio equipo o con otro proveedor, puedes. Un desarrollo que solo el que lo hizo puede tocar es una jaula, no un activo.
De cada diez empresas que nos piden un proyecto a medida, siete se resuelven con algo del catálogo. Preferimos decirlo aquí.
Lo difícil no es programar. Es sacarle a alguien un criterio que lleva veinte años aplicando sin poder explicarlo.
Nos sentamos con quien lo ejecuta y lo vemos trabajar. No preguntamos cómo debería ser: miramos cómo es, con sus atajos y sus excepciones. Al final de esta etapa te entregamos el alcance cerrado y el precio final. Si ahí decides no seguir, se cobra solo esta parte.
Entregas parciales cada dos semanas, con algo funcionando que puedes tocar. Nada de desaparecer dos meses y volver con una sorpresa. Si algo va por mal camino, se detecta en la semana 4, no en la 10.
Funciona al lado de la persona que hace el proceso hoy, y se comparan resultados hasta que cuadren. Se entrega con documentación, capacitación y el código. Y con 90 días de garantía.
Es el precio de partida de un proyecto de alcance acotado. Proyectos más grandes cuestan más, y la cifra sale de la primera etapa, no de una corazonada.
Alcance cerrado por escrito antes de empezar a construir.
De 6 a 12 semanas · pago por etapas, no todo por adelantado
Este es el único servicio que no te dejamos comprar sin hablar primero. No por proceso de venta: porque cotizar a medida sin entender el proceso es cómo se arruinan estos proyectos.
Porque no lo sabemos todavía, y quien te lo dé sin haber visto tu proceso te lo está inventando. Por eso la primera etapa termina con alcance y precio final por escrito. Ahí decides con la cifra real en la mano, y si no sigues, pagas solo esa etapa.
Si se alarga por nuestra cuenta, lo asumimos nosotros: el alcance cerrado nos obliga a los dos. Si tú pides cosas nuevas a mitad, se cotizan aparte y lo decidimos juntos antes de hacerlas. Nunca aparece una factura sorpresa al final.
Es mucho, y por eso empezamos intentando que no lo necesites. Pero compáralo contra lo que te cuesta hoy que un solo proceso dependa de una sola persona. Si esa cuenta no te da, no lo compres: te lo diremos nosotros mismos en la primera reunión.
Tienes 90 días de garantía. Después puedes mantenerlo con tu equipo — por eso te entregamos código y documentación — o contratar Soporte y Mantenimiento. La decisión es tuya, no una condición de compra.
De cada diez que lo piden, a siete les resolvemos con algo del catálogo. Nos conviene más un cliente que vuelva por segunda y tercera vez que uno al que le vendimos de más la primera.
Dos horas. Salimos con una de dos respuestas: qué producto del catálogo te lo resuelve, o por qué ninguno lo hace y qué habría que construir. Las dos respuestas son útiles, y las dos son gratis.
Desde $6.900 según alcance. El precio final sale de la primera etapa, por escrito.
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