Se compra por costumbre
Se pide lo mismo que el mes pasado porque revisar producto por producto tomaría dos días. Así se acumula lo que no rota y se agota lo que sí.
Las dos cosas pasan a la vez y por la misma razón: nadie tiene tiempo de revisar ocho mil productos uno por uno. El agente los revisa todos, todas las semanas, y te dice cuáles importan hoy.
«Tienes $68.400 en 214 productos que no se mueven hace más de cuatro meses. Ochenta de ellos son de una sola marca.»
«Doce productos clase A se quiebran en menos de tres semanas si no se ordenan hoy. Dos son de un proveedor que tarda 45 días.»
«De los lentos, 38 se los compró Ferretería R el año pasado y dejó de pedirlos. Vale una llamada antes de rematarlos.»
Tu comprador conoce de memoria los cien que más rotan. El problema está en los otros siete mil novecientos: ahí es donde se acumula el capital dormido y donde se escapan los faltantes.
Tu sistema ya calcula casi todo esto. El reporte existe, está ahí, y nadie lo abre — porque son ocho mil filas y nadie tiene una mañana libre para revisarlas.
Se pide lo mismo que el mes pasado porque revisar producto por producto tomaría dos días. Así se acumula lo que no rota y se agota lo que sí.
Nadie mira esos productos hasta que hay que hacer inventario físico o cuadrar el cierre. Para entonces llevan un año ahí y ya perdieron valor.
El comprador que sabe cuánto pedir de cada cosa lo lleva en la cabeza. Si se enferma, se va de vacaciones o renuncia, esa información se va con él.
Y no es un problema de Panamá: el 81% de las empresas en el mundo sigue planificando su abastecimiento en Excel, teniendo sistemas que ya hacen el cálculo. El obstáculo nunca fue la matemática.
No inventamos un método de pronóstico. Usamos los que la industria ya validó, y ponemos encima lo que ninguna herramienta trae: la lectura en español y la acción concreta.
Clasifica cada producto por lo que representa en plata y por qué tan predecible es su venta. No es lo mismo un artículo que se vende todos los días que uno que sale tres veces al año, y no se manejan igual.
Modelos distintos según el patrón: los de venta constante se proyectan de una forma y los de venta esporádica de otra. Esa distinción es la que hace que las sugerencias sirvan en un catálogo de miles de artículos.
Punto de reorden y cantidad por producto, ajustados al tiempo real que tarda cada proveedor y al nivel de servicio que tú decidas para cada clase de artículo.
Aquí entra la parte que no está en ningún libro: convertir esos números en una lista corta y priorizada, con el motivo de cada recomendación, dirigida a la persona que puede ejecutarla.
Trabaja sobre el sistema que ya tengas. No hay que cambiar de ERP ni migrar nada — se conecta y lee.
Las plataformas grandes que hacen esto existen, y son excelentes. También cuestan cientos de miles de dólares al año y toman entre seis y dieciocho meses en implantarse.
Hace todo esto y más. Pensada para cadenas con decenas de bodegas y un equipo de planificación dedicado. Entre seis y dieciocho meses hasta que empieza a servir.
Gratis, flexible y lo entiende quien lo hizo. No avisa, no prioriza, no cruza con las ventas y se va el día que esa persona se va.
La misma matemática, sobre el sistema que ya tienes, en semanas y no en un año. Y avisa solo, que es la diferencia entre un cálculo y una decisión.
Si tu operación justifica una plataforma internacional, te lo decimos en el diagnóstico y no te vendemos esto. Esto es para el que hoy está en Excel y sabe que se le está escapando plata por ahí.
Tres datos que ya conoces. Te damos el orden de magnitud de lo que se puede liberar y qué costaría.
Cada cuánto revisan el lento movimiento
De dónde sale ese número
La cuenta parte de que en un catálogo sin revisión periódica, entre el 15% y el 30% del inventario está parado. Si ya revisan el lento movimiento todos los meses, tu ganancia aquí es menor y te lo vamos a decir. El número real sale de mirar tu inventario, no este control.
El precio depende del tamaño del catálogo, no del valor del inventario. Si manejas producción, el módulo de materia prima se cotiza aparte porque requiere conectar el plan de producción.
Funciona sobre el que ya tienes. Se conecta y lee el historial de ventas, el inventario, las compras y los tiempos de cada proveedor. No hay que migrar nada ni cambiar de ERP. Si tu información vive en dos o tres sistemas distintos, mejor todavía: es justo el caso donde ninguna herramienta del mercado te sirve, porque todas asumen que tienes todo en una sola plataforma.
Idealmente veinticuatro meses de movimientos. Con doce se puede trabajar, pero el pronóstico no captura la estacionalidad completa y las sugerencias del primer año serán más conservadoras. Con menos de doce meses te lo decimos y no arrancamos: sería adivinar con apariencia de cálculo.
Es lo más común y lo revisamos en el diagnóstico. Códigos duplicados, unidades mal puestas, artículos que nadie dio de baja. Limpiarlo es parte de la puesta en marcha, y si el desorden es mayor de lo normal se cotiza aparte antes de empezar.
No sin que alguien lo autorice. Propone qué pedir, de cuánto y a quién, con el motivo de cada sugerencia. Tu comprador revisa y aprueba. La autonomía se puede ampliar después, con un límite de monto que tú defines por escrito.
En nada, en cuanto a la matemática: usan los mismos métodos que la industria validó hace décadas. La diferencia está en el precio, en el tiempo de arranque y en que aquellas asumen que tienes un equipo de planificación dedicado que interpreta sus tableros. Aquí la interpretación viene hecha y llega a quien tiene que actuar.
Se va a equivocar, y eso es normal: ningún pronóstico acierta siempre. Por eso el sistema no da un número seco sino un rango con el margen de error medido contra tu propia historia, y por eso el comprador aprueba antes de que se ejecute nada. Durante la implantación medimos ese error contra los meses pasados y te lo mostramos antes de arrancar.
Miramos tu catálogo, tu historial de ventas y qué tan limpio está el maestro de artículos. Te decimos cuánto hay inmovilizado y si vale la pena hacer algo — aunque la respuesta sea que primero hay que ordenar los datos.
Revisamos tu inventario, medimos el error del pronóstico contra tu propia historia y ajustamos el número a tu caso. Puesta en marcha en 20 días hábiles.
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